Barómetro de la vida privada 2020: aumenta la diferencia entre las marcas en materia de cumplimiento del RGPD

10 Junio 2020 | 271 0

Si bien, en general, la tasa de consentimiento explícito está aumentando, muchas empresas todavía están significativamente atrasadas en términos de cumplimiento del RGPD.

París, a 4 de junio de 2020 –  Commanders Act, líder europeo de la Customer Data Platform (CDP) en modo SaaS, presenta su Barómetro de la vida privada 2020, que mide el rendimiento de los dispositivos de recopilación de consentimiento estrictamente explícito establecido para el RGPD (Reglamento General de Protección de Datos). Cuando quedan solo unos meses para que concluya el periodo de transición concedido por la CNIL a las empresas para cumplir con los requisitos, el Barómetro de la vida privada 2020 permite hacer un balance de la situación actual en lo que respecta a la recopilación del consentimiento e identificar algunas tendencias en cuanto al enfoque favorecido por las empresas sobre el tema.

Para elaborar este barómetro, Commanders Act se ha basado en los datos relativos al comportamiento de 13 millones de usuarios de sitios equipados con su plataforma de gestión del consentimiento (CMP) TrustCommander, recopilados entre el 2 y el 15 de marzo de 2020. A diferencia de las ediciones anteriores, este año el Barómetro de la vida privada se centra en los mecanismos de opt-in explícito, es decir, que requieren una expresión directa del consentimiento (por ejemplo, un botón «Aceptar»).

 Un significativo cambio de actitud de las marcas

Esta nueva edición del Barómetro de la vida privada revela, en primer lugar, un aumento de la tasa de consentimiento estricta: así, el 53 % de los usuarios de los sitios analizados han aceptado explícitamente que sus datos se recopilen y se procesen, frente al 37 % en 2019.

Este aumento se explica en parte por un cambio de actitud por parte de ciertas marcas, que ahora tratan de optimizar sus dispositivos de recopilación de consentimiento para mejorar su tasa de opt-in. «Hasta hace poco, la mayoría de las empresas se conformaban con aplicar el mínimo requerido por la CNIL. Estos últimos meses, parecería que muchas hayan reflexionado más profundamente, especialmente en términos de formato y diseño, para encontrar el mecanismo más favorable para el opt-in», explica Michael Froment, CEO y cofundador de Commanders Act. En particular, cada vez son más las marcas que realizan pruebas A/B, en las que hacen competir diferentes formatos y diseños, para determinar cual tiene la mejor tasa de consentimiento.

Así, en la actualidad, el 68 % de los sitios prefieren el formato pop-in, que muestra una tasa de opt-in superior a los demás formatos, tanto en dispositivos móviles como de sobremesa. Del mismo modo, la fijación de un solo botón «Aceptar», con un enlace a un segundo paso de configuración, parece ser el diseño más utilizado, con una tasa de opt-in del 70 % al 94 %.

«Se puede observar que los diseños más utilizados no son necesariamente los más conformes con las exigencias de la CNIL, que más bien requiere una simetría de elección», señala Michael Froment. «Pero las marcas siguen trabajando para encontrar los formatos más eficaces, que permitan a la vez respetar los criterios impuestos por el RGPD y ser eficaces en términos de marketing. Es un proceso de aprendizaje continuo, que evoluciona a medida que cambia el comportamiento de los usuarios».

Pero una madurez desigual

Mientras que, en general, las marcas parecen ir en la dirección correcta, se advierte, sin embargo, una creciente diferencia entre los alumnos más y menos aplicados. En particular, la tasa de opt-in varía considerablemente de un sector a otro, pero también dentro de determinados sectores.

Una diferencia de madurez que también se constata en dispositivos móviles. Aunque algunas marcas han estado pensando en diseños optimizados para las pequeñas pantallas, la mayoría todavía no ha trabajado mucho en la ergonomía y los procesos de consentimiento, especialmente para las aplicaciones móviles. Esto parece paradójico, teniendo en cuenta, por un lado, el constante aumento del tráfico en los dispositivos móviles y, por otro lado, el carácter extremadamente cualitativo de los datos recopilados en los dispositivos móviles.

«La mayoría de las empresas están haciendo evolucionar sus procesos de la vida privada en función de las diferentes recomendaciones y observaciones, para optimizar su mecanismo de consentimiento. Otras, en cambio, siguen llegando muy tarde, por lo que se sitúan en una posición cada vez más delicada frente a la CNIL, pero también y sobre todo frente a sus clientes y asociaciones de protección del consumidor», precisa Michael Froment.

La tasa de consentimiento como una métrica completa del marketing digital

De hecho, a las empresas les quedan solo unos meses para cumplir con el RGPD, de conformidad con las exigencias formuladas por la CNIL en enero. «Cuanto más se acerque el plazo, más serán las marcas a las que pillará en falta si no han tomado las medidas adecuadas a», recuerda Michael Froment. «Pero lo que debe impulsar a la organización, no es tanto el temor a la multa como el potencial impacto en su negocio y su imagen de marca».

Debido a que se está convirtiendo en una cuestión fundamental en nuestras sociedades digitalizadas, el consentimiento merece ser considerado como un elemento perenne en el panorama del marketing digital. Como tal, la tasa de consentimiento debe convertirse en una métrica completa del marketing y beneficiarse de los mismos esfuerzos de optimización. «Todas las mejores prácticas implementadas para mejorar el rendimiento de otros indicadores de marketing –pruebas A/B, ergonomía, UX, etc.– se deben aplicar al consentimiento, para mejorar la tasa de opt-in que es un elemento fundamental de las estrategias de marketing actuales y futuras», estima Michael Froment.

Descubra el barometro de la vida privada 2020

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